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Arequipa

por nicoli
martes, 21 de diciembre del 2010 a las 16:46
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AREQUIPA (*)

Por: Pablo Nicoli

Desde que tengo uso de razón, la historia de Arequipa, junto a sus leyendas y tradiciones provocaron en mi un fuerte apego y una viva curiosidad por contemplar o contrastar, por mí mismo, todo aquello de lo que me hablaban mis padres y abuelos y también por develar lo que ellos no sabían o no me habían contado. Con los años y las experiencias de muchacho, la arquitectura de la ciudad terminó de enamorarme aún más de esta tierra, sus habitantes y su historia y recorrí plazas y calles, iglesias y monasterios y me imbuí en el pasado imaginado de los conquistadores recién llegados y afanados en la labor de construir una nueva y castilla que luego la gente empezaría a llamar Ciudad Blanca.

Recuerdo que cada domingo era costumbre el asistir a la misa de 5 de la tarde en la Catedral, junto a mis hermanos y mis padres y como no, junto a la talla del demonio alado que es aplastado por el púlpito y la fe evangélica y que tanto me fascinaba y sigue haciéndolo, además de ser inspiración para escribir algunos de mis cuentos más aplaudidos.

Muchas de las experiencias sabatinas y domingueras de aquellos años me sirvieron luego para formar, en la mente de escritor, los primeros esbozos de lo que luego sería un tipo de literatura característica en mi oficio narrativo, plagada de lugares misteriosos, con tumbas centenarias y yelmos coloniales con cráneos en su interior, subterráneos olvidados y galerías apretadas e infinitas, fantasmas del pasado y brujas pueblerinas además de toda una constelación de personajes que aún viven dentro de las historias inventadas y que reviven cada día en la lectura de los jóvenes, promesas del futuro.

Arequipa ha sido siempre mi musa inspiradora, la de mis abuelos, mis padres y hoy la mía y la de mis hijos. Es verdad que los años han modernizado mucho esta ciudad y alejado un poco el romanticismo primigenio que uno aún puede sentir cuando visita lugares capturados o suspendidos en el tiempo como la calle San Pedro, el Puente Bolognesi, los tambos tradicionales  y monasterios como el de Santa Rosa y Santa Catalina, o iglesias monumentales como la de la Compañía.

Confieso que me hubiera gustado seguir la carrera de historia; pero pudo más en mí la ficción de los cuentos y la literatura fantástica, y luego el periodismo, que me han hecho construir una ciudad ideal, mescla de antaño y moderno, pero siempre conservadora de esa magia particular que nos habla de duendes en los cementerios, de vampiros de monasterio, de espectros y fantasmas que recorren calles y casonas, de ciudades subterráneas y tumbas perdidas bajo las iglesias del centro histórico, de tapados y tesoros enterrados en las faldas de las montañas y de otras entidades infernales que pueblan los rincones más oscuros y también nuestras pesadillas. Pero si para bien o para mal, no me decidí por seguir una carrera ligada a la historia, dentro de mi otra labor, la de periodista y editor de revistas culturales, he podido dedicar una parte de mis esfuerzos a investigar aquellos vacíos históricos del que los libros poco dicen; y entonces me he preguntado y he cuestionado a los que más conocen: ¿dónde está enterrado el fundador de Arequipa, Garcí Manuel de Carbajal? ¿Qué si es posible que el soldado dieciochesco que todos conocen como el Tuturutu haya representado originalmente no a un soldado, sino a un arcángel que perdió las alas? O ¿qué se sabe del antiguo cementerio de Miraflores y si es verdad que hoy existen casas, mercados y centros deportivos construidos sobre tumbas bicentenarias y féretros olvidados? ¿Si el nombre del río Chili es tan antiguo que le dio nombre al país del sur, el propio Chile? ¿Si los restos de Mariano Melgar fueron realmente los que inauguraron y fueron depositados en el cementerio de la Apacheta o fueron los de un desconocido? Vacíos históricos que he tratado de responder en medio centenar de artículos periodísticos.

Por otro lado las leyendas arequipeñas, muchas veces importadas, igualmente me han seducido tanto como la historia y si bien son especies distintas, me animó a afirmar que también lo son complementarias; pues es difícil imaginar un pueblo que descuidando o, aún peor, olvidando parte de su folclore, con lo que respecta a los mitos, las leyendas y las tradiciones, pueda mantener una identidad tan especial como la del arequipeño y su ciudad. No en vano he dedicado unos 10 años de mi vida a la investigación de este condimento de la historia, y la he reflejado en cerca de 8 libros que han avivado el amor por la identidad que nos viene de boca de los abuelos y aún más allá en el tiempo.

Como no emocionarse ante la imagen y leyenda de Arequipa en letra inmortal de grandes hombres como José Luis Bustamante y Rivero cuando nos decía en su poema Ciudad que fue:

 

“Esas casas viejas de las calles solas,

Esas casas viejas y destartaladas,

En que la carcoma de los años idos,

Desunió las tejas y horadó los nidos,

Esas agrietadas casas españolas,

De churriguerescas y rancias portadas,

Con el monograma del Señor Jesús;

Tres letras en relieve y una cruz…

 

O aquella otra parte que dice:

 

“La calleja que nadie transita,

la farola que nunca se enciende,

el tortuoso arrabal donde habita,

buena gente que, crédula atiende,

el relato fisgón de un granuja,

que le cuenta la historia de un duende,

o el diabólico andar de una bruja;

los conventos de frailes austeros,

con leyendas de sangre, y martirios,

y ánimas que cruzan los claustros severos,

a la pálida luz de los cirios...”

 

(*) Introducción del discurso de apertura del evento ESDIT, sobre historia de Arequipa, realizado en el salón de personajes ilustres del museo Municipal de Arequipa, diciembre 2010.

La ficción

por nicoli
martes, 21 de diciembre del 2010 a las 05:53
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La ficción

¿QUÉ ES LA FICCIÓN LITERARIA?

Por: Pablo Nicoli

Dependiendo del sub-género narrativo, para mí la ficción es un miedo atroz o una incertidumbre, un crimen por resolver, un viaje maravilloso a mundos insospechados, un rompimiento de la realidad objetiva en una nueva realidad más perfecta y mágica, un futuro imposible hoy, pero palpable mañana. Porqué cuando escribo me absorbo al punto de la bilocación, el estar en este y otros mundos a la vez, y esto me hace pensar si las vivencias mentales de la ficción no serán las verdaderas (el mito de la caverna) y la realidad una vaga ilusión de lo limitado de nuestros sentidos. La ficción para un escritor es una dualidad que se debate entre la verdad inverosímil y la mentira ideal. Como lector se trata de alimento espiritual y, como escritor y autor, de las ideas más extremas que provocan un placer extremo el parirlas y hacerlas frases, argumentos y una historia. La ficción me hace evocar la propuesta de la novela de Arthur C. Clark, Una odisea espacial, cuando el monolito que se alza junto a los homínidos y al ser tocado, acariciado, de alguna manera les regala la posibilidad del cambio, del poder de raciocinio y por ende, el milagro del pensamiento. En base a esto alguna vez escribí: los libros, la lectura y sobre todo la ficción son las propuestas originales que me hacen dudar y pensar si los dioses no estuvieron aquí antes y nos concedieron parte de su más preciado atributo: la imaginación.

Minificción, minicuento, microrelato, hiperbreve.

por nicoli
lunes, 01 de noviembre del 2010 a las 00:52
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ALGUNAS DIFERENCIAS ENTRE

MINIFICCIÓN,  MINICUENTO, MICRORELATO, HIPERBREVE.

 

Por: Pablo Nicoli Segura (*).

 

Una  buena ley sería que  el cuento

No  sea novela ni poema ni ensayo

y que a la vez sea ensayo y novela

y  poema siempre que  siga siendo

esa  cosa misteriosa  que se llama

cuento.

(Augusto Monterroso)

 

 

Se trata de géneros relativamente modernos en cuanto a su definición, más no en su uso (la literatura oriental está llena de ejemplos, léase: Cuentos breves y extraordinarios, antología de Borges), con tal que los autores y escritores aún no se ponen de acuerdo en sus conceptos. Los aquí presentados  sólo pretenden aclarar algunos acercamientos y diferencias mínimas en base a sus etimologías y a los prefijos que presentan. Así mismo se basa en las calidades y cualidades de cada término compuesto:

 

1-    MINIFICCIÓN: MINI (pequeño, breve o corto) y FICCIÓN (invención. Todo tipo de creación literaria imaginada o inventada, en cualquiera de los géneros, llámese poesía, novela, cuento, leyenda, mito, relato, fábula, etc).

La MINIFICCIÓN, por tanto, utiliza como herramienta una gran variedad de géneros y recursos literarios en un espacio, seguramente menor a una página.

 

      2- MINICUENTO: MINI (ya definido) y CUENTO (un género específico), prosa con intensidad narrativa,  economía de palabras,  medios expresivos sugeridos y un final concluyente, etc. Un MINICUENTO es a la vez una MINIFICCIÓN, pero una MINIFICCION, no siempre es un MINICUENTO.

Ejemplo:                                         

INCARNATUM

Allí reinaba el fuego, las aguas fétidas y las mareas pintadas con sangre. En medio de aquella abominación se alzaba Lucifer, cansado y sin inspiración. Caviló que si Jehová le pudiera conceder una gracia, sería la de volver al principio, tener una nueva oportunidad para ser Luzbel. ¿Sería posible alcanzar el perdón? Desplegó sus enormes alas y pisó por sobre miles de cabezas sumidas en el fango para elevarse luego al Cielo. Apenas sintió la perfección que emanaba del Espíritu Divino, se arrojó penitente ante Dios y se postró diciendo: ¡Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo…! El Padre abrazó al hijo que muerto estaba, que había resucitado del pecado y lo glorificó

Cuando Luzbel ocupó su lugar en el Paraíso, comprendió que había sólo una forma de “salvar” a la humanidad. Nacería como hombre, predicaría “su verdad” y moriría en la cruz, para resucitar al tercer día… (P. Nicoli).

 

3-    MICRORELATO: MICRO (pequeño, algo más corto en extensión que MINI, diríase a la lupa) por tanto conciso (menos de cuatro o cinco líneas) y RELATO, en uno de sus conceptos diversos: narración fotográfica, narra sólo un trozo o retazo de la historia (argumento) contada por el cuento, el cual es totalizador. Los finales del RELATO no son concluyentes y usualmente requieren la participación del lector para responder los vacíos, lo sugerido.

 

Ejemplo:

DESPERTAR

Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima. Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías. (Norberto Costa)

 

       4- HIPERBREVE: HIPER (exceso o excesivamente) y BREVE (de corta duración o extensión), por tanto un HIPERBREVE es doblemente corto. En este caso la definición apela sólo a la extensión del trabajo (probablemente menor a dos líneas) y no define sus cualidades, aunque el contenido que le  confiere su forma lo acerque necesariamente al tipo de trabajo sugerido.

 

Ejemplo:                                          

 

EL HOMBRE INVISIBLE 

 

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello. (G. Gimenez Emán)

 

Si bien Jorge Luis Borges no escribió cuentos cortos, sí  reunió algunas selecciones de otros autores que usaron este género en libros como: Antología de la literatura fantástica y Cuentos Breves y extraordinarios, como lo anticipamos al inicio, en donde Borges también se destacó fue en la escritura de frases o citas célebres y una de estas, precisamente, nos habla del espíritu del cuento corto y su máxima cualidad:

Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. (J.L. Borges).

Creemos que el nuevo tipo de cuento corto está más cercano a la demanda de las nuevas generaciones, en un siglo dónde la rapidez y la lectura fácil, condicionan los gustos y los usos cotidianos.

(*) Pablo Nicoli Segura, Arequipa – Perú, 1964, investigador y escritor. Ha editado 13 libros a la fecha y es editor de la revista Enigmas, del diario Noticias y Presidente del Grupo Cultural Minotauro.

 

 

 

 

Escribir cuentos: consejos de un conejo.

por nicoli
jueves, 07 de octubre del 2010 a las 00:55
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10 CONSEJOS PARA ESCRIBIR UN BUEN CUENTO

 

Por: Pablo Nicoli Segura/

 

-El escritor es un radar que siempre está encendido a la espera de la palabra inspiradora, la idea sobresaliente o el argumento imperecedero, tiene además de las orejas, una memoria de elefante que transforma los conceptos viejos en otros originales.

 

-El inicio debe atrapar al lector, la Metamorfosis de Kafka es un buen ejemplo: "Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto".

 

-La técnica del dato escondido suele dar buen resultado. Es decir, hacerle oler, luego lamer el chocolate al lector e írselo entregándoselo por dosis a lo largo del escrito, hasta que finalmente alcance al delicioso relleno.

 

-Salvo que dominemos la belleza absoluta de la palabra, sin pasarnos de un género a otro (de narrativa a poesía) trabajemos nuestro cuento en base a buenos argumentos. Si conseguimos contarle oralmente nuestra narración a una persona y esta gusta por su trama, habremos ganado el 50% de la batalla. Iniciaremos con ventaja.

 

-Olvidemos las presentaciones inútiles de los personajes o sus quehaceres cotidianos, presentemos desde un inicio la acción, incluso el conflicto.

 

-Si una palabra, o una frase, puede ser suprimida de nuestro cuento y no afecta en nada su estructura, entonces quitémoslas. Seamos breves y precisos en lo que decimos. El cuentista debe ser un economista de las palabras. No utilicemos con frecuencia las mismas, usemos sinónimos para enriquecer el lenguaje.

 

-Narrar en primera persona otorga una sensación mayor de verdad; de lo convincente, más no siempre de lo verosímil.

 

-Consultemos la apreciación sobre los finales de nuestros cuentos con nuestros amigos o personas que lean o escriban. García Márquez lo practicaba como hábito, ¿por qué no nosotros? No olvidemos que generalmente el final es lo que quedará revoloteando, o no, en la mente del lector.

 

-El final debe ser una cachetada al lector, o un jaque mate. La novela gana la contienda por puntos, el cuento por N.K (Cortázar).

 

-Echemos mano de las técnicas literarias. A veces un buen final resulta de técnicas como el engaño. “La encontraron muerta, aplastada sobre la alfombra y la habitación estaba cerrada por dentro” (al final del cuento y de todas las averiguaciones del investigador, resulta que la víctima era una mosca).

La reunion perfecta

por nicoli
miércoles, 23 de septiembre del 2009 a las 01:59
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 PRIMER LUGAR CONCURSO MONTAÑA MAGICA, ESPAÑA.

LA REUNIÓN PERFECTA.

Por: Pablo Nicoli

Habíamos conseguido congregar en la sala de conferencias de la clínica a los más grandes personajes del pensamiento humano. Allí se acomodaban, entre otros muchos, intercambiando teorías al doctor Freud y su colega Carl Jung, a Newton y a Albert Einstein que al parecer no llegaban a un acuerdo ecléctico sobre las fuerzas del universo,  al Che Guevara y a Fidel siempre sonrientes, fumando un cubano y hablando de la revolución. También los había más antiguos en el tiempo como Platón y su discípulo Aristóteles cuya persuasión era realmente asombrosa, aunque de vez en vez hicieran uso de algún sofisma sorprendente. Por supuesto no podían faltar a esta cita Alejandro Magno y Napoleón intercambiando estrategias militares y moviendo sus piezas de ajedrez sobre un gran tablero (por cierto a Hitler el grupo judío no lo había dejado entrar y le había dado una pataleta en el pasillo). Julio Verne, el prolífico escritor y H.G. Wells (el de la novela La Máquina del Tiempo) llenaban el recinto de ideas inéditas que otro personaje aprovechaba para tomar apuntes. Buda, Jesús y Mahoma eran sin embargo el punto de atracción del evento y ni que decir de Dios, del que al menos cinco pacientes de la clínica decían representar…

 

¿Cómo escribo un cuento?

por nicoli
miércoles, 23 de septiembre del 2009 a las 01:46
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¿Cómo escribo un cuento?

CONVERSACIONES Y OTROS ALEGATOS CON UN JOVEN ESCRIBIDOR

Por: Pablo Nicoli Segura.

Unos días atrás me visitó por la casa un joven, apenas mayor de edad, futuro escritor, que venía con muchas interrogantes sobre el arte de narrar y las técnicas que los escribidores usan para mejorar sus cuentos y novelas. Gracias a él y sus variopintas preguntas pude retroceder en el tiempo y verme a mi mismo reflejado en aquel muchacho de mirada inquisidora, pero también franca y directa, hablo de aquellos años primeros en los que uno quiere abarcar  todo y la curiosidad no tiene frenos. Pues bien, de lo primero que conversamos fue de los inicios de cuentos y por supuesto yo le hice notar que, al menos, en los cuentos modernos las presentaciones de los personajes y las descripciones iniciales ya no son posible ante un lector que cada día pide, necesita mayor rapidez en todo lo que hace y que además tiene que competir (me refiero a la lectura) con otros medios visuales que lo envuelven con su magia.

En la batalla de los cuentos, un buen inicio le otorga al escritor la posibilidad de atrapar en su telaraña al exigente lector y asegura el éxito del cuento en un porcentaje muy elevado. Para esto tenemos que haber dado a luz la idea primigenia, ese inicio que le ofrece al que nos va a leer  la acción plena de algo que sucedió, está sucediendo o sucederá, ya sea en forma de una situación anecdótica, fantástica, insólita o solo sorprendente etc.  Se tratará muchas veces de cosas que hemos oído en la calle, a un familiar o amigo o visto suceder, vivido, y también LEÍDO en un contexto peculiar; fuera de lo común y ojo, esto no quiere decir que este tipo de cosas no se escuchen o vivan en torno a uno, pues cada día suceden y por supuesto, para los que no están buscando la gran idea de inicio de un cuento, pasará del todo desapercibido; pero no para el escritor que se ha convertido, gracias a su labor de busca ideas, en un radar que todo lo capta, lo procesa y luego lo convierte en una idea de inicio o en un todo argumental para un buen cuento ya sea realista o fantástico. Ahora bien, todo esto no quiere decir necesariamente que un buen inicio sea infalible para lograr una buena narración, ni al revés; pero sin duda va sumando puntos.

 

Pongamos un ejemplo de buenos y malos inicios:

 

El inicio clásico, muchas veces un mal inicio:

 

“Mi nombre es Roberto Flores, tengo 45 años, soy albañil y vivo en la calle San Rafael 210, junto al Parque Los Ángeles. Tengo un hijo llamado…”

(Anónimo).

 

El inicio moderno, usualmente un buen inicio:

 

“Cuando Gregorio Samsa despertó una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto...”

(La metamorfosis de Kafka).

 

En otro momento de nuestra charla el joven del que hablo me hizo ver como él mismo se complicaba las cosas cuando trataba de iniciar un cuento con la página en blanco, sin una idea preconcebida, incluso su trabajo llegaba a un punto muerto si habiendo vencido el primer escollo del inicio sentía que si lo que iba escribiendo no era del todo satisfactorio para él, entonces esto le evitaba proseguir y a veces hasta concluir la historia (como si lo que había trabajado estuviera mal hecho). Yo le aconsejé en esto último que de preferencia si ya tenía un buen inicio para su narración continuara con toda la historia hasta terminarla, no importaba si el cuento presentaba aún muchos errores, en cualquier caso estos u una vez concluido el trabajo, podían ser pulidos (una o muchas veces)  y llevados a un grado cercano a lo ideal. Le confesé que esa era la forma, después de intentarlo de muchas otras, que a mí me había dado mejores resultados. Por otra parte me animé a contarle ocasiones en las que yo había iniciado un cuento por el final de la historia; es decir, había preconcebido la idea final y no el inicio. Ahora solo faltaba escribir las otras tres partes del cuento (inicio, desarrollo y final), en este caso el inicio y el desarrollo y así lo hice. Se trató de armar el rompecabezas en un orden aleatorio y funcionó.

Cuando terminé de contarle esto el joven me preguntó: ¿pero es qué eso se puede hacer? ¿Es válido, lícito?

-Por supuesto –le dije. Con la práctica uno puede escribir en la forma que se le antoje, o que demande la circunstancia del cuento. De alguna manera yo siempre he relacionado la creación de una historia literaria a la Creación Divina, uno se convierte a la hora de escribir en Dios mismo, sin limitaciones, en un Creador pleno cuya imaginación no tienen límites y que crea a voluntad su propio Génesis.

Por otro lado me hizo reflexionar sobre eso de lícito y es que en literatura de ficción todo es lícito, válido. Incluso si uno se pone a pensar, el fabular, el inventar y tratar de venderle la idea, el cuento al lector, de que se lo crea, etc., es una forma de mentir de la mejor manera. Entonces un escritor de ficciones es un mentiroso que pretende que el lector se crea su historia, aún si el género escrito es sobrenatural o fantástico.

En otro momento el joven me preguntó sobre el pulido de la obra, que debía quitar y que dejar; pues a él todo le parecía necesario, imprescindible. Yo le dije que al comienzo siempre es necesario la opinión de los demás y que mejor si esas personas son buenas lectoras. Cuando uno quita palabras que sobran en un CUENTO y este sigue funcionando, entonces esas palabras estaban de más; pero claro, no es fácil quitar palabras que a uno le ha costado tanto poner en papel o pantalla, o escribir, yo lo  comparo un poco con eso de que los cuentos (y otras expresiones artísticas) son como los propios hijos de uno (costó parirlos) y quitarles un pedazo de piel o hueso (las palabras) son un dolor aún adicional; pero hay que hacerlo si uno quiere que el cuento funcione. Y aquí recordé algo que escribí hace un tiempo:

 

“El otro día cogí uno de esos libros ornamentales cuyo interior es hueco y en dónde se guardan ciertas cosas que no vienen al caso mencionar. La verdad es que hasta ahora no me repongo de la mala impresión: fue cómo abrirle el tórax a un paciente de quirófano y descubrir que en su interior no había órganos, esqueleto, ni alma…”

 

Hablamos también de la trascendencia de una obra, todos los días se escriben miles de poesías, versos, cuentos, novelas, ensayos etc., en el mundo y son solo unos cuantos los que realmente trascienden, los que son recordados no solo unos minutos y horas después de la lectura, sino toda la vida. Esos son los trabajos literarios que funcionan realmente. Por supuesto los escritores tenemos cientos de trabajos que están apiñados con el común denominador y que pueden o no ser buenos, sin embargo los trascendentes son contados apenas con los dedos de una mano; mano de escritor.

Ahora todas estas palabras teóricas quedarían solo en el papel si la persona que anda a la caza de buenas ideas no tuviera, como escritor y persona, una condición fundamental que sirve tanto para las artes en general como para la convivencia y la vida diaria. ¿Qué cuál es esa condición? Pues se trata de “LA CAPACIDAD DE ASOMBRO”. Hay muchas personas en el mundo que poseen esta capacidad; especialmente si notamos que son los niños y jóvenes quienes más desarrollada la tienen, y esto a pesar de sus cortas edades, lo cual quiere decir que “Asombrase” no tiene que ver necesariamente con la experiencia, o al menos no es esencial tenerla. Dicen que la capacidad de asombrarse ante los hechos diarios de la vida le puede procurar a uno cierta dosis de felicidad y también de otras cosas positivas. Las personas aburridas probablemente han perdido gran parte de su capacidad de asombro y lógicamente se divierten menos. Palabras como: Ah… Oh… Caramba… Uau… etc., cada día se escuchan menos y seguramente esto se deba a que la velocidad que la humanidad le ha impreso al curso de las cosas y de sus propias vidas, le han velado los ojos ante hechos y situaciones que la mayoría de veces pasan desapercibidas, o que en contraste con las malas o desastrosas noticias de los medios de comunicación, son apenas una llama ante una hoguera de cosas negativas.

Pero este es otro tema que  seguramente escribiremos en un siguiente  artículo…

Arequipa, historia, leyendas

por nicoli
jueves, 05 de febrero del 2009 a las 16:56
guardado en

Por fin una muy buena página sobre Arequipa: La dirección es

http://arequipa.metroblog.com/

Revista Fantástico número 02 completo

por nicoli
domingo, 25 de enero del 2009 a las 16:10
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Busca en el álbum de fotos, el número dos de la revista.

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Comentarios

Minificción, minicuento, microrelato, hiperbreve. (cuentos cortos)
Muy buen blog!! Felicitaciones a su creador. Contenidos muy interesantes.Un saludo!...(23 nov)
¿Cómo escribo un cuento? (pablo nicoli)
Estimada Rosmery: Bueno, que te puedo decir, lo mejor siempre será tratar de terminar el cuento y ......(31 oct)
¿Cómo escribo un cuento? (rosmery)
 Hola es la primera vez que escribo, pero espero me ALGUN CONSEJO  Bueno lo que me pasa es que me ......(31 oct)
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La revista fantástico, Arequipa (nicoli)
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